A ochocientas cincuenta islas

 
 
 
 
Estas palabras no pueden detener el tiempo, 
Pero quizás formen orillas en mitad del océano. 
Islas para descansar durante el trayecto. 
 
Las aguas sucias suben con la marea 
Las caracolas roñosas no saben cantar 
El eco es solo un medio para hablar solo. 
Sola. A ochocientas cincuenta islas de ti. 
 
 
 
 
 
Te extraño

Comentarios

  1. Me alegra tanto que estés de vuelta...
    Es cierto que las palabras no pueden detener el tiempo pero si, pese a las aguas sucias y a las roñosas caracolas que no saben cantar, nos ofrecen una pequeña isla donde descansar, es suficiente justificación para una vida.
    Gracias por las islas.

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